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2.12.06

Dachau, los gritos del pasado (Parte 1)

La historia está para escucharla, pero también para contarla. Es el caso de mi amigo Manolo Castillo Cagigal, que está viviendo actualmente en la ciudad alemana de Ulm, ubicada en la frontera entre el estado de Baden-Württemberg y Bayern. Les dejo en sus manos para que disfruten de este relato, que me hizo recordar en unos minutos aquella visita emocionante que hice el pasado verano.

El otro día estuve en uno de los sitios que han visto el sufrimiento y la locura del hombre en su mayor magnitud, el Campo de Concentración de Dachau (Alemania), en las cercanías de Munich. Después de lo visto allí he decidido escribir sobre él para que todos podamos reflexionar y para que, como dicen los alemanes, NIE WIEDER (nunca más) suceda lo allí ocurrido.
Al llegar a la estación central de Munich hay que coger un tren de cercanías (S-Bahn) la línea S2 en dirección “Petershausen” y bajarnos en Dachau (unos 20 minutos) y una vez allí cogemos un autobús que nos deja en el camino de tierra que lleva al campo, es necesario coger este autobús ya que el campo se encuentra en las afueras del pueblo. Ya aquí podía respirarse el ambiente lúgubre de la zona (acompañado con el clima típico alemán, es decir, todo nublado y medio lluvioso). En el campo no hay mucha información en carteles, por lo que la mejor manera de conocer lo que ocurrió es alquilando una audio guía, nosotros cogimos una cada uno (4 por 10€) y empezamos la visita.
Llegamos a la puerta del campo… la imagen de la “Jourhaus” (es algo así como “sala de guardia”) con la puerta de metal por donde entraban los presos es impresionante, recuerda totalmente a las películas de la segunda guerra mundial pero en este caso es real. En la puerta pone la inscripción “ARBEIT MACHT FREI” (el trabajo hace libre) como ironía y muestra de desprecio a los presos que sabía que iban a morir trabajando en aquel lugar.
Un antiguo preso superviviente del campo expresó con estas palabras su visita a este:
"El sólo acercarme al campo de concentración bastó para que la sangre se me congelara. Las paredes aún en pie, no lograron detener los gritos del pasado, que llegaron a mis oídos con la pureza del principio, convirtiendo el presente en un frágil hilo de humo, que se fue desdibujando, a medida que avancé en mi recorrido".

Este campo fue creado en 1933 y fue el primero de todos los campos de concentración nazi. Inicialmente estuvo bajo el mando de la policía federal de Baviera y más tarde pasó a ser la SS, con su brutal mecanismo de control de la doctrina nazi, la encargada del campo. Fue utilizado como centro de trabajos forzados y de experimentos médicos sobre presos, una de las acciones más atroces realizadas por la SS. Se calcula que de 1933 a 1945 (años del régimen nazi) fueron internados más de 200.000 prisioneros registrados, a eso debemos añadirle a los que no interesaba que nadie supiera su “estancia” en el campo. Durante casi todo su periodo de vida el campo estuvo superpoblado llegando a superar hasta en diez veces su capacidad máxima lo que hacía acelerar a los oficiales en la aplicación de sus perversas leyes. A comienzos de 1945 se desató una epidemia de tifus debido a las pésimas condiciones de salud y a la superpoblación, que produjo la muerte de gran parte de los presos.
Tras este apartado histórico vuelvo a mi visita. Una vez dentro llegamos al patio de revista que es donde la SS pasaba revista a los presos y castigaba a los que había inflingido la temida “ley del campo”, ley (por llamarla de alguna manera) que era cambiada a voluntad de los oficiales nazis diariamente con nuevas atrocidades que se les iban ocurriendo.
Justo a la derecha están los talleres (complejo conocido como la intendencia) donde trabajaban los presos como esclavos en la elaboración de armas y herramientas además de otros útiles, este lugar también era lugar de aprendizaje de la SS en su doctrina de violencia y odio racial, en el tejado de este edificio está escrito en alemán:
“Hay un camino hacia la libertad. Este pasa por la obediencia, la honestidad, la limpieza, la sobriedad, la aplicación, el orden, el sentido de sacrificio, la sinceridad, el amor a la patria”.
De nuevo hacen referencia a la libertad, sabiendo los presos que en ese lugar la única libertad posible solo venía de manos de la muerte.
Dentro ahora se encuentra un museo donde nos explican muy bien (en inglés y alemán es el problema) la historia del campo y la historia del Nacional Socialismo en Alemania y como Hitler consiguió, aprovechando la crisis del País, convencer al pueblo de que lo llevara al poder.
Delante de este edificio se encuentra la escultura de Nador Glid instalada en 1968 en honor a las victimas.

La segunda parte del relato será publicada el martes 5 de diciembre.

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4 Comments:

Blogger Fernando said...

vaya...." Las paredes aún en pie, no lograron detener los gritos del pasado, que llegaron a mis oídos con la pureza del principio" Creo que está frase resume muy bien lo vivido allí, realmente descorazonador saber de lo que hemos sido capaces.

11:03 p. m.  
Blogger Lorena said...

Manolillo,

muy bien documentado. Se me ha puesto la piel de gallina sobre todo con la frase del superviviente. Yo tengo ganas de ir, q me parece muy interesante.. a ver a quien convenzo.

1:04 p. m.  
Blogger Paticas said...

Yo al final no fui a Dachau... me dio un poco de cosa proque sabía que lo pasaría mal viendo esas cosas, sobre todo me han hablado de vídeos/documentales muy crudos... :(

3:42 p. m.  
Blogger Fedush said...

Una autentica barbarie lo que hicieron los nazis en tan pocos años. Sin embargo, hay que visitar y conocer lugares como Dachau. Como bien dice Manolo en la segunda parte de su relato, nos damos cuenta como la imaginación del hombre puede ser usada tanto para hacer cosas maravillosas como para llevar acabo la peor de las pesadillas. Mañana podrán disfrutar de la segunda parte. Un saludo

9:00 p. m.  

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